Su legado es la ‘clonación’ de líderes

10/05/2017 Cultura  No Comentarios

“Para crear el cambio, debes mostrar confianza y convicción”

Alma Mórales

 

Alma Cruz Mórales está convencida de que para crear un cambio en nuestras vidas, debemos mostrar confianza y convicción. Con ese lema, la activista lleva más de 15 años creando líderes comunitarios, multiplicándolos en Los Ángeles y transformando barrios.

Mórales no fue a la universidad en Estados Unidos. De hecho, ella se mudó a este país a la edad de 28 años con todas las barreras que un inmigrante humilde enfrenta. Sin embargo, su primer impulso fue superarse y ayudar a otros a hacer lo mismo.

Sus inicios

“Yo estudié sicología en México. En aquel entonces, antes de mudarme al barrio coreano de Los Ángeles,  yo trabajaba para la Secretaría de Comercio en mi país, pero como todo inmigrante decidí buscar el sueño americano”, dice la oaxaqueña de 54 años de edad.

Con el hambre de superarse, Mórales se registró a la escuela para aprender inglés, un lugar donde vio el miedo de la comunidad por no saber el idioma, no conocer las leyes ni el sistema del país y la necesidad que había para apoyar a los inmigrantes a vivir en comunidades de calidad.

“Tomando mis clases, un día una maestra me preguntó que si quería trabajar con un equipo de promotoras comunitarias para empoderar a mi gente y le dije que sí. Mi primer salto al activismo fue Planned Parenthood, donde educábamos a las adolescentes latinas a prevenir embarazos”, dice la activista.

El viaje de seis meses de Mórales, se convirtió en años que no pasaron en vano. Mórales tuvo la oportunidad de entrenar a otras mujeres en la misma función.

Sigue la lucha

En el 2001, Mórales llegó a LA Voice PICO, una organización comunitaria de fe, cuya misión es ayudar a los residentes de los vecindarios más pobres de Los Ángeles a luchar por la mejora de sus comunidades.

“En LA Voice vi esperanza, fe  gente determinada a trabajar. Lo interesante es que yo no le tenía que decir a la comunidad qué hacer sino empoderarlos a tomar control de sus vecindarios, ensenándolos a abogar y crear el movimiento del activismo.  Entonces me dediqué a crear líderes”, dice Mórales

La señora hace una pausa para regresar el tiempo y recuerda ayudarle a la gente en su lucha por las viviendas asequibles, las campañas para la ciudadanía de los residentes, la abogacía por el derecho a las licencias de manejar para indocumentados y la concientización para el voto local y nacional, entre otros movimientos.

Su sabiduría sobre los vecindarios más rezagados, le abrieron las puertas también a la alcaldía de Los Ángeles, donde hace poco más de un año fue nombrada coordinadora de Salud para Todos, un programa de la  oficina de Asuntos Migratorios del alcalde Eric Garcetti.

Ahora, recientemente, Mórales ha vuelto a sus raíces como manager a nivel de condado para trabajar con las Promotoras de salud integral.

“Puedo continuar duplicando muchas ‘Almas Mórales’ para que sigan sirviendo. Coordino comités de promotores en Los Ángeles y San Fernando, para que ellos puedan representar a la comunidad.

“Si entre nosotros pudiéramos multiplicar nuestro trabajo, nuestro esfuerzo, nuestra hambre por progresar y activarnos, muchas cosas serian diferentes”, dice Mórales.

El legado

“Yo tenía las de perder; mujer, latina, inmigrante, sin el idioma, sin la escuela de aquí, pero debes creer y tener pasión en todo lo que haces para llegar donde te lo propongas”, dice Mórales.

“Me siento motivada y contenta por ayudar a la gente. Me siento con mucha responsabilidad porque el trabajo no se acaba. Hace 30, 20,10 años, ayer … seguimos con los mismos problemas como inmigrantes, pero si yo estoy un paso delante de los demás, es mi trabajo ayudarlos a hacer la diferencia”, dice Mórales.

Hasta la fecha, Mórales ha logrado tocar la vida de miles de personas. Con orgullo, ella reflexiona en su trabajo y atribuye su pasión, fuerzas y carácter a las enseñanzas de su familia.

“Vengo de familia matriarca…abuela, madre y tías, toda siempre ayudando a los más vulnerables. Además crecí con seis hermanos hombres, de los cuales aprendí que no por ser mujer o tener un color oscuro en la piel soy menos”, dice Mórales.

La activista asegura que a través de sus hermanos también aprendió que las mujeres pueden trabajar a la par de los hombres sin tener miedo.

“Algo que he aprendido también, es que si no tienes relaciones humanas, no tienes nada. Debes conocer gente e involucrarte con la comunidad para ayudarte y ayudarlos también”, dice la líder.

La inmigrante sostiene que para lograr lo que deseamos en la vida debemos de tener una visión de merecer lo mejor.

“No se vale decir no tengo papeles, mi color oscuro, no hablo el idioma, ni siquiera no tengo estudios… Todos somos iguales ante los ojos de Dios y tenemos el derecho a vivir con dignidad”, enfatiza.

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